Passport to Poconos – Celebrando Nuestras Culturas

 

Querida amiga,

 

Estoy de regreso de Barcelona, España. Cada vez que viajo a mi casa en los Poconos siento un poco de culpa.

 

Me alejo del mundo que conocí la mayor parte de mi vida, a pesar de que siento que no es el lugar donde quiero vivir, de igual modo extraño mis amigos y nuestra rutina social. España no es como en los Estados Unidos donde tienes que planear con anticipación si quieres ver a alguien. Uno de los amigos de mi esposo nos invita con meses de antelación, a lo cual yo le comento “Quién sabe dónde estaré para ese entonces”.

 

En España, si quiero conversar con mi amiga Cristina, la llamo a su oficina y le pregunto si tiene tiempo para tomar un café. Mi amiga Rosa, quien es una coordinadora de la sala de emergencias tiene turnos de 12 horas; Ella se pone feliz si nos encontramos para cenar después del trabajo porque como ella dice: “Tengo que comer aunque esté cansada”.  Me alegra mucho ir a cenar con una amiga luego del trabajo. Nada tiene que ser caro, el objetivo es la amistad.

 

También me gusta como la gente disfruta de la vida con menos dinero en España. A menudo, la gente se encuentra en el parque, va a caminar o se encuentra para almorzar algo económico. Hay muchos sitios para reunirse y tomar un café o un trago. Un tiempo atrás, viví en Segovia, una ciudad hermosa en las llanuras de España cerca de Madrid donde tenía la posibilidad de ver otras mujeres solteras que vivían allí y nos juntábamos para tomar un vino o una gaseosa después del trabajo.

 

Nos quedábamos en el bar para comer un “montadito” (un sándwich pequeño) gratis con cada trago. Te da la bienvenida y es sabroso. El “montadito” enfatizaba la calidez de estos encuentros sociales y de paso comíamos algo por el precio de un trago barato. Entre tragos y “montaditos” tuve la oportunidad de conocer a muchas personas y algunas de ellas se convirtieron en mis amigos para siempre. Ojalá los bares estadounidenses se contagiaran de esta modalidad.

 

Ahora me reúno con mis amigos de aquellos años de los “montaditos”, con sus esposos e hijos.  Aquellas amistades no tienen precio y siento que es uno de los regalos que mi cultura latina tiene para ofrecer. Sin embargo, cuando alguien me pregunta si volvería a España, le respondo: “Me gusta visitar y extraño algunas cosas, pero mi hogar está en los Poconos ahora, donde tengo gatos, mis nuevos amigos, mi nueva casa, mi nuevo programa de radio “Tu Voz con Christina” (“Your Voice with Christina”) en la radio Pocono 96.7, mi columna semanal y mi blog. Tengo muchas bendiciones para contar pero mientras que sigo agregando nuevos capítulos en mi vida en los Poconos.

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